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Niños Consentidos//Colectivo de arte
Este proyecto se inserta dentro de un contexto de diversas tendencias sociales. Nace en 2006 en la Argentina. Una Argentina que auspicia cambios y mejoras pero que viene con una resaca que generó en sus ciudadanos más jóvenes la habilidad del rebusque, de trabajar y crear propuestas desde la escasez de recursos económicos, de generar desde la dificultad e invertir esta sensación de inacción, desde una forma de trabajo autogestiva, cooperativa y en redes que se tejen tanto al interior como al exterior de la organización, tanto territoriales como desterritorializadas. Niños tiene magia en un tiempo y espacio que lo requiere. En un contexto donde se huele reacción y reactivación, niños activa. Es en la Buenos Aires atestada de extranjeros atraídos por el 3 a 1 y por el folklorismo tercermundista. En un contexto que ve con buenos ojos el apoyo a la diversidad cultural y artística. Tiempos en que se habla de responsabilidad social empresaria y donde existen fundaciones alemanas que dan subsidios a ONG´s del conurbano profundo.
En la historia de la creación artística, específicamente, vemos que hay una suerte de Puente del under que va de los ´80 al 2000. Se retoman prácticas experimentales abandonadas durante la década del noventa, años de productos enlatados, multinacionales, importados y para las masas dónde el centro de atención en cuanto al desarrollo y ejercicio de subjetividades puso el acento en la subjetividad del consumidor, tal vez del modo más prototípico, desplazando a la subjetividad del ciudadano, como un agente participante-activo en la construcción de este concepto. El 2000 nos encuentra algo más desolados, reflexivos y descreídos… y ningún contexto parece más propicio para “hacer” en el arte. Al ruido de las cacerolas crecía de manera espontánea y atolondrada las intenciones de comunicar(se) y manifestar(se). Durante este período también avanzó un discurso acerca de la identidad y la memoria que se mantiene hasta hoy vigente y del cual participa Niños Consentidos. A la par, coexiste un discurso que se genera del trabajo creativo con la escasez de recursos, con la recuperación de tejido solidario y participativo, donde un modo de trabajo en red y comunitario se propone como esperanza y posibilidad en acción.
Otro rasgo fundamental que escapa de nuestra historia de onda corta y localista es lo que pasa mundialmente durante el cambio de milenio: El mundo y el arte se sumergen en un clima posmoderno y globalizado. Palabras como intercultural, desterritorializados, fragmentación corren por las aulas y se sienten en estos espacios de acción cultural. Se radicalizan las formas de construcción de obra a partir de nuevas tecnologías y búsquedas. Ya el concepto de arte-artista queda chico, queda raro, queda viejo y los que crean pasean en los límites de lo efímero y desacralizado.
Este es su contexto, y seguramente lo que haga tan interesante a Niños Consentidos sea su doble pertenencia a lo global y a lo local, al centro y a la periferia: mestizaje perfecto entre “gente de mundo” y “pibes con calle”.
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