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| Luego entró la música como evidencia de que el alma de los dioses siempre acude, cuando se requiere sutilmente su presencia entonces fluyeron sensaciones y emociones... y el rito travieso que empezó con la inocencia soltó alegría y expresión...dar y recibir...interacción y sentir... En el transe sufrimos una natural mutación y en un juego de sombras y luces... la complicidad se transformó en seducción, las miradas fueron convertidas en caricias y el contacto dió lugar a la pasión... El cosmos con su dulce sinfonía clamaba la unidad, entonces revolcaba sus sentidos enlazados, por un suelo que era el cielo... en aquél rincón de inmensidad y de mi pecho... por saber que yo también era ese beso que se daban las dos mitades de un idéntico misterio... El goce produjo una explosión en el roce, y en la agitación... un desencuentro la separación se tradujo en desconfianza, y se cargó con desilución y descontento; la descarga la produjo la agresión... inevitable conjunción de desaciertos... entonces... el alma de los dioses, gritó basta! Desgarrados nos miramos por dentro... había que reordenar el caos dividido, y reconstruir nuestro mundo del revés, porque nuestros dioses... querían que empecemos otra vez... gracias Federico desde el lugar mas lleno de mi alma. LO (2/2) | |||||||||
